LA HISTORIA Y EL HISTORIADOR


¿Qué es la Historia?
No es fácil responder esta pregunta, ni siquiera para un historiador lo es. El concepto tradicional afirma: “La Historia es una ciencia social fáctica que estudia los hechos de los hombres en el tiempo y en el espacio”

Pero... ¿por qué es ciencia? 
Es una ciencia porque el historiador escribe la historia de manera organizada y ordenada, usando métodos para darle una interpretación objetiva a los hechos a través de las fuentes que emplea; es social porque estudia a los hombres agrupados en colectividad. No solo estudia grandes personajes y sus actos heroicos, sino a todo un grupo, pues todos somos parte de la historia. Incluso los peruanos anónimos cumplieron un rol importante. Sino imagínate ¿Qué hubiese hecho Cáceres sin sus valientes montoneros indígenas? ¿San Martín sin su cocinero? ¿Los más grandes dictadores sin sus asesores?
Todos hacemos historia día a día como personajes anónimos; pero, no todas las historias de las personas pasan a la historia. El que decide eso es el historiador. El problema es que no todo el mundo sabe a qué se dedica un historiador: “La gente ve a estos profesionales como individuos extraños, solitarios, ensimismados entre rumas de libros y antiguos pergaminos. Son vistos, además, como eruditos, coleccionistas de datos y personas a las cuales se les puede preguntar sobre batallas, héroes, presidentes, reyes. Asimismo, se (cree erróneamente) que estos personajes son los celosos guardianes de las fechas importantes y de las anécdotas más sabrosas…” (Eduardo Torres 2007; 35)

El historiador investiga como un detective en la escena del crimen: primero plantea un problema, luego una hipótesis y luego busca fuentes para comprobar esa hipótesis. Su tarea es la interpretación, no es hacer lista de hechos, sino explicar el significado del acontecimiento valorando su importancia y sus consecuencias.  Se dedica a la interpretación porque no puede retroceder en el tiempo para saber lo que realmente ocurrió. 
Para lograrlo recurre a las fuentes de la historia que le brindarán algunas pistas. Veamos un básico ejemplo de su trabajo al plantear la siguiente pregunta: 
¿Por qué el Perú perdió la Guerra con Chile? 
Como esta pregunta no es fácil de responder se la considera una pregunta de investigación. El historiador brindará algunas hipótesis: Perú perdió la guerra por la falta de unidad y conciencia nacional; porque nuestra aliada Bolivia se retiró del conflicto; porque Chile se encontraba mejor preparada. Después revisará fuentes para confirmar cuál de sus hipótesis tiene mayor fundamento.

Resulta que descubrió un documento donde el General chileno Patricio Lynch le explicaba al almirante francés Petit Thouars la causa de la derrota peruana. Le preguntó a un herido peruano: “¿y para qué tomó parte usted es estas batallas?” Los indígenas respondieron: “yo, por don Nicolás” (de Piérola); otro dijo: “Por don Miguel” (Iglesias). Dirigió la misma pregunta a dos soldados chilenos y respondieron: “¡Por mi patria General! “Entonces Lynch volteó y le dijo a Petit Thouars: “Por eso hemos vencido, unos se batían por su patria y otros por don fulano de tal”. El historiador con esta prueba ya tiene en su cabeza una idea del por qué Perú perdió la guerra, y a la vez, acaba de confirmar alguna de sus hipótesis: “La falta de unidad y conciencia nacional”. De esa manera acaba de dar una interpretación científica. Sin embargo, eso no significa que esta sea la verdad absoluta que explique la derrota de la guerra, pues, algún día, otro historiador investigará otras fuentes, y le dará otra interpretación. De eso se trata, pues, la ciencia; brinda verdades provisionales hasta que otro investigador venga y proponga otra verdad que supere o tenga más sustento que la anterior.

... ¿Por qué la Historia es fáctica?
Es fáctica porque todos los hechos fueron sentidos, palpados o hasta gozados por los que vivieron en ese momento; es decir, son hechos vistos o interactuados con la realidad. No es como la matemática que es una ciencia abstracta ¿Acaso has visto una ecuación haciendo una revolución en las calles?


Si hasta aquí todo parece muy claro, entonces ¿Por qué dije que definir la Historia no es fácil? Pues porque la Historia estudia hechos, pero esos hechos deben de ser verificados, pues es probable, que nunca hayan existido, a pesar que lo diga un documento.


Una vez verificado los hechos, necesitan de la interpretación del historiador, porque los hechos, de por sí, no hacen la historia. Los hechos solo hablan cuando el historiador los hace hablar y cuando los haya seleccionado según su criterio.

Para un historiador, los datos históricos precisos son importantes, pero o es una virtud dominar toditos los datos. A un historiador no le interesa saber exactamente la hora en que murió Atahualpa, pero si le interesa interpretar cómo un grupo de conquistadores pudieron vencer a un imperio de más de 10 millones de habitantes. Felicitar a un historiador por la exactitud de sus datos es como elogiar a un médico por atender a su paciente con mandil blanco; es decir, es un requisito de su trabajo, pero no una función principal. 
Dicho de otra manera “La tarea del historiador no es escribir ni memorizar la mayor cantidad de datos posibles, sino que, los datos relevantes debe convertirlos en hechos históricos a través de su interpretación”.


Observa el siguiente video atentamente y responde a la pregunta: ¿Por qué estudiar Historia?




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